Por Raúl
Gorrín. Desde mediados del siglo pasado algunas empresas que han
logrado mantenerse en el mercado, han tomado las herramientas de la
inteligencia exitosa, planteadas por Dr. Robert Sternberg, como modelo
para generar cambios en el individuo que busca adaptarse a diferentes ambientes
y moldearlos para obtener sus metas.
En 1996,
Sternberg informó sobre sus investigaciones que arrojaron que la inteligencia
exitosa implica que un individuo pueda distinguir su patrón de fortalezas
y debilidades, para luego hallar las formas de capitalizar las primeras y de
compensar o corregir las segundas.
Según
Sternberg, no existe un solo conjunto de habilidades a medir para caracterizar
completamente la inteligencia exitosa de las personas. La gente, al menos
parcialmente, alcanza el éxito de maneras idiosincrásicas, lo cual implica
encontrar cuál es la mejor manera de explotar sus propios patrones de
fortalezas y debilidades.
Basado en
esos planteamientos se realizó otro estudio sobre los empresarios exitosos y se
demostró que los participantes que se dedican a manejar empresas asumen la toma
de decisiones bajo la influencia de diversos tipos de pensamiento, y
desarrollan habilidades manifiestas en base a ello para actuar. Los expertos
señalan que eso indica que si los empresarios tienen un pensamiento positivo,
optimista entonces actúan en esa dirección, ya que la acción es una
consecuencia de los pensamientos.
Como
resultado de la investigación se produjo una especie de manual para empresarios
exitosos que busca delinear un modelo sobre acción para emprendedores.
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