miércoles, 20 de julio de 2016

Raúl Gorrín: Claves para ser un buen director y líder


Por Raúl Gorrín. Dirigir no necesariamente es igual a liderar. De hecho, muchos directores o gerentes carecen de las herramientas necesarias para ser líderes. Es más, quienes están bajo este último parámetro son incapaces de ver la diferencia entre ambos tipos. 

Así, tenemos que un director es un simple gestor que se limita a dar órdenes sobre lo que ya existe y son incapaces de crear cosas nuevas. Llevan el día a día de las organizaciones, cumplen con los objetivos y metas que les han establecido, ejecutan los presupuestos, cumplen directrices, pero no van más allá de eso.

Por su parte el líder trasciende los límites, crea, innova, desarrolla mejores métodos y estrategias que los ya existentes.

Los líderes proponen cambios y transformaciones, tienen visión de futuro, estimulan las potencialidades de sus subalternos, inspiran a los demás y los motivan e invitan a incorporarse a a lo que proponen. Suman y promueven el desarrollo de la empresa.

Por tanto, lo ideal es un directivo que lidere. 
La psicología positiva empresarial plantea métodos que promueven un estilo de dirección que apunta a la fórmula antes descrita. En la medida en que estos directivos se van adiestrando en estas estrategias van adquiriendo características de liderazgo que les otorgan una visión nueva y perspectiva moderna acerca de lo que debe ser la gestión en una organización positiva.


Recordemos que es menester conocer y dominar las fortalezas de la psicología positiva de las que hemos venido hablando. En ella hallaremos maneras para motivar a los trabajadores de manera que se sumen a la nueva visión de empresa que estamos proponiendo y al mismo tiempo estimularlos a que sean felices en el trabajo. Obviamente, para ello el director-líder tiene también que sentirse feliz con lo que hace.

En tal sentido el director-líder debe crear un entorno y ambiente seguros en los que sea posible el cultivo y desarrollo de la confianza, el humor —sí, como lo leyó: humor— y la creatividad.

Igualmente debe usar sus propias fortalezas en su trabajo y animar a sus trabajadores a que utilicen las suyas.

El director-líder debe tener compasión y empatía, ser resiliente, escuchar con atención y atender a su equipo de trabajo.

El director-lider también tiene que ser coach, mentor, profesor y aprendiz.
Debe fijar unos estándares de trabajo adecuados a la empresa y a los trabajadores.
Por último, el director-líder debe vivir lo que predica, celebrar los logros de los demás y, obviamente, ser feliz y fomentar la felicidad. (Raúl Gorrín



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