viernes, 29 de julio de 2016

Raúl Gorrín: El desempleo como problema social global


Por Raúl Gorrín. Muchos de los lectores nos informan que están desempleados y que no consiguen empleo en las ramas tradicionales. Un informe de la Organización Mundial del Trabajo señala que el desempleo es uno de los grandes problemas mundiales y una resultado negativo de la globalización. Todos los países occidentales luchan por combatirlo y en ello idean todo tipo de fórmulas que propicien la formación de nuevos puestos de trabajo.

Pero el desempleo afecta al hombre no solamente en el aspecto económico, sino también en el psicosocial. Tal es el grado de afectación de este flagelo, que la Organización Mundial de la Salud, OMS, se ha pronunciado sobre los efectos perniciosos que el desempleo tiene a mediano y largo plazo.

Con el trabajo el ser humano satisface sus necesidades gracias a la retribución económica que recibe, pero también desarrolla sus potencialidades y habilidades, a la vez que fomenta la adquisición y aprendizaje de nuevos conocimientos y nuevas habilidades.

El hombre mediante el trabajo siente que contribuye al desarrollo, proporciona estatus social, identidad, reconocimiento, favorece las relaciones interpersonales, en fin, fortalece múltiples aspectos de la vida.

Quien está desempleado, siente un gran vacío, experimenta desorientación, desorganización e intranquilidad. El desempleo genera más desempleo, puesto que quien se encuentra en paro asume responsabilidades domésticas que anteriormente estaban en manos de otras personas. Es decir, el desempleado no para de trabajar, pero sí de percibir recompensa o retribución económica. 

 Pero quizás el trabajo más grande que enfrenta alguien que no tiene trabajo es buscar un nuevo trabajo. Todo un trabalenguas que describe una angustiante y agotadora labor. (Raúl Gorrín)

La psicología social se ha encargado de estudiar los factores que promueven el desempleo, pero también los que facilitan encontrar un nuevo empleo.

Entre estos últimos destaca la autoeficacia, la cual está referida a cómo la persona desempleada se percibe a sí misma y a sus capacidades. 

La autoeficacia afecta a lo que hacemos, pensamos y sentimos a través de la “elección de conductas”, pues se evaden las actividades para las cuales la persona siente que no está capacitada y se enfoca en aquellas para las cuales se considera efectivamente hábil.

Quienes se sienten más autoeficaces en varias áreas se procuran empleo en diversos campos, lo que les ofrece mayores posibilidades de éxito. (Raúl Gorrín)

También la autoeficacia impone la cantidad de esfuerzo que se dedica a vencer los obstáculos que impiden la obtención de un nuevo empleo. Es decir, la autoeficacia determina el nivel de persistencia. Quienes son más autoeficaces son igualmente más persistentes en la búsqueda de empleo.

Del mismo modo, aquellos que se consideran poco eficaces magnifican sus deficiencias y las dificultades que enfrentan en la procura de un nuevo empleo.

Por tanto, a la hora de buscar empleo es igualmente importante la formación profesional que se tenga, como el desarrollo de niveles óptimos de autoeficacia. 

Una tarea ardua, pues, esta de desarrollar el trabajo de buscar empleo. (Raúl Gorrín)



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