miércoles, 8 de marzo de 2017

Hábitos que debe evitar un jefe



Por Raùl Gorrìn.- En esta entrega queremos ayudarle a usted que ocupa una posición gerencial o de dirección o una simple jefatura que le ubica un conjunto de personas bajo su mando, a que se mantenga al pendiente de ciertos hábitos que pueden ser indicativos de que se está comportando como un mal jefe.

Es preciso identificar estas conductas para poder corregir a tiempo y así transformarse en un líder efectivo.

Y, ojo, las mismas cualidades que lo convierten en una gran emprendedor pudieran estarle afectando en su relación con su personal.

No pretenda controlarlo todo. Sí, por supuesto que sabemos que “el ojo del amo es el que engorda el ganado”, como reza el refrán, pero eso no quiere decir que todo, absolutamente todo tiene que hacerlo usted o tiene que hacerse como lo hace usted.

Para que su empresa o emprendimiento crezca, es preciso que aprenda a delegar y a tener confianza en sus empleados.

Delegar le brindará tiempo para ocuparse de asuntos verdaderamente importantes como planear el crecimiento de su empresa.

Sus decisiones y puntos de vista cambian permanentemente y emite señales diferentes cada 15 minutos a sus empleados. Les dice una cosa ahora y al cabo de un rato emite una contraorden en otra dirección.

El hecho de que usted como buen emprendedor tenga ideas a cada instante, no quiere decir que estas se vayan a implementar conforme salgan de su cabeza.

Nadie toma en serio a alguien que por la mañana da a conocer un plan y al poco tiempo gira por completo y dicta nuevos lineamientos. Cuando esto se vuelve rutina, sus empleados le pierden respeto y comienzan a considerarlo como alguien carente de seriedad.

Por tanto, tómese su tiempo, madure sus ideas, seleccione las mejores y solamente cuando haya estructurado un plan coherente, póngalo en funcionamiento.

Si su negocio es lo más importante para usted, tenga en cuenta que para el resto de las personas de su organización no lo es. Puede ser importante para ellos, pero seguramente no ocupe el centro de sus vidas. Por ello, no pretenda invadir su privacidad ni que lo atiendan a horas inconvenientes. Sea prudente. Respete el tiempo de descanso de sus trabajadores.

Deténgase a escuchar lo que los otros tienen que decir. No pretenda hacer que su voz sea la única que se imponga. Permítase conocer las ideas de los demás, tal vez sus trabajadores tienen grandes aportes que hacer y usted, con su actitud, no se los permite.

El hecho de que usted sea racional en los gastos de la organización no debe confundirse con tacañería. En los emprendimientos, es cierto, hay que cuidar cada centavo, pero no exagere. Debe aprender a poner el dinero junto a sus objetivos y metas. Invierta en aquello que propicie el desarrollo de su organización, bien sea en tecnología, mercadeo o en sus empleados.

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