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martes, 16 de mayo de 2017

Vender su inmueble en el momento adecuado





Por Raúl Gorrín.- Quienes invierten su dinero en bienes inmuebles deben permanecer atentos para saber determinar el momento preciso para realizar sus operaciones. El gran error que se comete suele ser el no vender en el momento adecuado.

Y es que en torno a la inversión inmobiliaria han surgido algunos mitos que frenan a los inversores en su accionar y terminan cayendo en la trampa de no vender a tiempo.

1. No enfocarse en maximizar el rendimiento de la inversión.
Las personas pueden incurrir en el error de no hacer una medición del rendimiento alcanzado ni su potencial. Lo pertinente es hacer comparaciones con otras alternativas de inversión para tomar una decisión.

La tendencia suele ser el reunir con mucho esfuerzo el suficiente dinero para comprar un inmueble y cuando se está en posesión de este se concentran en tratar de volver a reunir más dinero para comprar otro inmueble y conservar ambos, en lugar de enfocarse en maximizar el rendimiento del capital invertido inicialmente.

Cuando se compra el inmueble y se mantiene sin vender sólo se logra duplicar la inversión, mientras que cuando se piensa en maximizar el rendimiento se puede multiplicar por 10 el capital invertido en 20 años.  

La inversión pasiva, es decir la señalada en principio, llevaría a tener que esperar 150 años para lograr multiplicar por 10 la inversión inicial en contraste con lo que planteamos.


2. Pensar que los bienes inmuebles siempre suben de precio y no bajan.
Los expertos creen que cuando se logra una fuerte apreciación de un inmueble en un tiempo de cinco años, es sumamente difícil que esta situación se mantenga.

Las personas muchas veces se abstienen de vender cuando los inmuebles están aumentando rápidamente de precio en la creencia de que esto va a ser así por siempre. No se aprovecha la demanda en el momento indicado. 

Tener esta actitud puede llevar a perder todo lo ganado.


3. Aferrarse a las creencias.
Es una vieja tendencia de los abuelos esa de comprar casas y nunca venderlas.
Por lo general las creencias culturales afectan mucho las inversiones inmobiliarias.


4. Distinguir entre el inmueble para vivir y el inmueble para invertir.
A las personas les cuesta mucho asimilar este asunto, lo cual los lleva a perder mucho dinero. La casa de sus sueños es la que usted habita, así como la que tiene para vacacionar, pero hay que distinguir en los inmuebles que se adquieren como inversión.

Comprar inmuebles con el mismo criterio con que adquiere casa para vivir, puede llevarlo a no considerar el rendimiento de la inversión.


5. Por falta de conocimiento.
No pocas veces las oportunidades de vender se desaprovechan sencillamente por falta de información y conocimiento de cómo opera el mercado inmobiliario.

La solución es asesorarse con expertos que pueden ayudarle a evitar un mal negocio.


6. Detenerse por los costos de operación.
Vender tiene costos de operación, tales como notarías, comisiones, impuestos, etc. Esto es algo que frena a las personas, quienes terminan perdiendo grandes oportunidades de obtener buenas ganancias.


7. Sobrevalorar el inmueble vale más de lo que en realidad es el valor imposibilita innumerables ventas.
Es preciso informarse de los precios que se manejan en el mercado para no caer en irrealidades.
Los inmuebles deben mantenerse durante las fases de recuperación y expansión de los mercados y venderse cuando antes de que el precio comience a estabilizarse.




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lunes, 15 de mayo de 2017

Qué es y qué no es innovación





Por Raúl Gorrín.- En no pocas oportunidades hemos subrayado la importancia, lo vital que es que las organizaciones sean innovadoras para poder garantizar así su permanencia en tiempo, pero al parecer aún existe confusión respecto a lo que significa ser innovador.

Por lo general la innovación se confunde con creatividad, con inversión, con desarrollo de productos y de ideas, entre otros.
Ante esto procedemos a aclarar qué es y que no es innovación.

1. Creer que innovación son ideas que surgen mágicamente. De hecho se las ejemplifica con la típica imagen del foco incandescente.
Definitivamente la innovación no es una idea que surge cual chispazo. No, las buenas ideas no son un hecho casual, una inspiración súbita —uno que otro caso aislado es posible— sino el producto del estudio, del análisis, de la investigación, del trabajo tenaz y de la experiencia.

2. Más que ideas. La innovación sobrepasa el concepto de idea que es solamente el inicio del hecho innovador, pero no la innovación en su totalidad.
Las ideas requieren mucho trabajo posterior a su surgimiento y deben, por tanto, ir acompañadas de estrategia, de visión, de conocimiento preciso de las necesidades del cliente, de sus hábitos, de sus creencias, etc.
Las ideas requieren de validación para saber si son factibles y aplicables. 

3. No por ser una invención se trata de innovación. Las invenciones sólo adquieren valor cuando alguien se interesa por ellas y quiere comprarlas o las compra.
Cuando una invención es explotada y comienza a sumar valor, entonces hablamos de innovación.

4. Invertir no es innovar. Se suele de hablar de grandes inversiones en tal o cual área como un sinónimo de innovación. Y sí, la inversión es muy importante y vital para el hecho innovador, pero no lo constituye en sí.

¿Qué es innovación entonces?
Pues sencillamente la implementación de algo nuevo, de algo que agrega valor a lo que ya existe, algo que rompe paradigmas, es aquello que suma sostenibilidad a área de trabajo. Es el cambio que produce novedad, lo que revoluciona algún procedimiento o impone una nueva manera de hacer las cosas.



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viernes, 12 de mayo de 2017

Cinco consejos para tomar buenas decisiones financieras





Por Raúl Gorrín.- EL bolsillo hay que cuidarlo y ni se diga de la caja registradora de su empresa o emprendimiento. Para ello es absolutamente necesario adoptar buenas y acertadas decisiones financieras.

En estos tiempos de crisis económica global el dinero no es algo que abunde y, por tanto, cada gasto en que se incurra debe estar muy bien pensado. 

Y, ojo, evite hacer gastos como producto de la emocionalidad. 

Tomar decisiones financieras inteligentes es posible y aquí le damos algunos consejos:

1. Haga del ahorro un acto automático.
Es muy bajo el porcentaje de trabajadores que ahorra sistemáticamente cada mes. Se entiende que dado lo duro de la crisis económica se haga difícil guardar algo de los ingresos que se perciben.
Sin embargo no es imposible, así que, aunque sea en un bajo porcentaje en un principio, habitúese a destinar con religiosidad una cantidad para el ahorro.

Abra una cuenta de ahorros especial para ello o un fondo de inversiones o plan de ahorro para su jubilación. Configurar una transferencia automática puede ser la vía para no caer en la tentación de gastar el dinero en otra cosa.

2. Presupueste la diversión.
Sí, así como lo lee, esto evitará la tentación de gastar más de lo debido en entretenimiento y esparcimiento. Si usted fija una cantidad mensual para ello, simplemente se creará el hábito de que sólo eso destinará a tal fin.

3. Evite salir solo de compras.
Si su propósito es ser comedido con los gastos, entonces convenga con un amigo o familiar que también esté decidido a ahorrar, para que juntos salgan al mercado. El uno será control del otro.
El control mutuo deberá pasar por preguntarse si lo que se quiere comprar en realidad satisface una necesidad o es sólo un capricho;  es realmente urgente comprarlo o puede esperar; existirá en el marcado una versión más barata del producto; qué uso le dará al artículo o producto.

4. Cuide su salud y sea feliz.
Estar saludable contribuye a tomar mejores decisiones. Duerma lo suficiente, coma bien y a las horas, no exagere con las bebidas alcohólicas o simplemente evítelas, haga ejercicios. 

5. Entienda y cultive la fuerza de voluntad.
Es preciso ejercitarla pues es como un músculo. La fuerza de voluntad se debilita con el tiempo, así que trate de tomar sus decisiones a primeras horas del día cuando está más fresco y tiene más dominio propio.



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