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martes, 14 de marzo de 2017

La importancia de los valores



Por Raúl Gorrín.- Entendemos por valores a las convicciones que las personas sienten profundamente y que las llevan a ser de determinada manera y no de otra, pues orientan su conducta y las decisiones que adoptan en la vida.

Cada ser humano construye de acuerdo a su experiencia su propia escala de valores y les otorga la importancia que requieren de acuerdo a su historia. Los valores varían conforme pasan los años y las personas se desarrollan.

Los valores le imprimen dirección a las aspiraciones de los seres humanos, aunque debemos advertir que no son exclusivos de las personas, sino que también rigen en las organizaciones y la sociedad en general.

Y es que los valores son pautas que marcan del rumbo del comportamiento de las personas y la sociedad.

Existen distintos tipos de valores, siendo que entre estos tenemos, en primer lugar, los valores personales, que son los que sustentan al ser humano en su vida.

Luego tenemos los valores socio-culturales referidos a los principios que determinan la conducta de las personas en el contexto de una determinada sociedad.

Los valores familiares, por su parte, tienen que ver con los valores o normas que rigen dentro del seno familiar y que permiten las relaciones entre sus miembros y de estos con el resto de la sociedad.

Los valores espirituales, entretanto, son pautas de comportamiento que operan en la relación de las personas con alguna deidad.

Los valores morales tienen que ver con los parámetros que hacen posible a los seres humanos el realizarse como personas.

Los valores materiales permiten a las personas satisfacer sus necesidades básicas.

Los valores organizacionales son los que definen a las organizaciones (empresas o emprendimientos) y las políticas que las rigen.

La importancia de los valores deriva del lugar y realce que las personas, las organizaciones y la sociedad en general les otorguen de acuerdo a su concepción y filosofía.

Se le otorga más o menor importancia de acuerdo a la historia, creencias, costumbres, formación, relaciones, de cada individuo o grupo social.

Entre algunos valores tenemos: honestidad, respeto, empatía, responsabilidad, paz, participación, justicia, igualdad, valentía, civilidad, legalidad, honradez, tolerancia, autodominio, amor, identidad, esperanza, templanza, innovación, éxito, inteligencia, sabiduría, independencia, amistad, diálogo, autoestima, gratitud, esfuerzo, integridad, humildad, equidad, solidaridad, disciplina, creatividad, entre otros.


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martes, 31 de enero de 2017

Generación K: Los que no creen en las marcas



Por Raúl Gorrín.- Existe un segmento de la población al que se le ha dado en llamar la Generación K, un grupo de personas nacidos entre 1995 y 2000, quienes se muestran reticentes ante las marcas.

Y si bien un gran número de especialistas en mercadeo se encuentran centrados en atender a los Millennials o Generación Y, otros estudiosos dirigen su mirada a los jóvenes de la citada Generación K —unos 2 mil millones de personas en todo el mundo— para tratar de captar su atención y convencerlos de las bondades del mercado.

Son personas muy involucradas con personajes de películas y sagas literarias, de hecho, la letra K de su nombre obedece a la inicial  del protagonista de “Los juegos del hambre”: Katnis Everdeen.

Este grupo de personas está muy marcado por la tecnología, la crisis económica, el calentamiento global y el terrorismo y de allí su desconfianza para con los gobiernos y también en el mercado, especialmente en las marcas.

Para las empresas y emprendimientos es de suma importancia atender a este grupo social por cuanto representan un porcentaje muy alto del consumo.

Atraerlos, entenderlos y convencerlos, es por tanto una misión muy importante para las organizaciones. Para ello deben desarrollar estrategias especiales, diferentes a las que se llevan a cabo para atender al común de las personas, por cuanto es una población escéptica con respecto a las marcas.

La Generación K, la generación desconfiada, quiere que las marcas les ofrezcan una serie de facilidades, que les den respuestas rápidas y efectivas, que les faciliten los envíos y el pago y, de paso, le brinden un servicio esmerado. Quieren unas marcas constantemente actualizadas en las redes sociales que les brinden la información que ellos requieren y lo hagan a tiempo.

En términos económicos, la Generación Millennials se encuentra mejor posicionada que la Generación K, tienen más posibilidades, mayor holgura de recursos. Pero por su número nada despreciable, la Generación K es un nicho al que las organizaciones y las marcas deben dirigir la mirada si quieren incrementar sus ventas e ingresos.

Eso sí, deberán hacer un esfuerzo titánico para convencerlos y tomar en cuenta su preocupación por los problemas que agobian al mundo. Los miembros de esta generación son generosos, solidarios y creativos, pero también solitarios.

Por tanto, corresponde a las marcas apuntar a los mismos objetivos de los K, por lo que la responsabilidad social debe erigirse como un punto de honor para las organizaciones. Los jóvenes K quieren marcas que apuesten por productos locales, por productos cada vez más saludables y con menos conservantes y que para salir al mercado no sean probados en animales.

En la medida en que las marcas asuman actitudes de este tipo, pues mayor identificación y sensibilidad obtendrán de la Generación K.

Para la Generación K el respeto es fundamental y por ello quieren marcas preocupadas por la forma cómo desarrollan sus ventas, las cuales no pueden ser a costa de lo que sea, sino desarrollarse de manera responsable con la sociedad y el medio ambiente.

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lunes, 30 de enero de 2017

Redes sociales: Las cuentas personales y las profesionales



Por Raúl Gorrín.- Estar presentes en las redes sociales es importante, ya lo hemos dicho hasta el cansancio, sobre todo si queremos mantenernos vigentes. Sin embargo, es bueno tener en cuenta el contenido que vertemos en ellas, sobre todo si nos interesa levantar un prestigio como marca personal o queremos diferenciar el ejercicio profesional del personal.

Por ello muchos recomiendan establecer cuentas diferentes, una para tratar todo lo relativo a nuestra profesión, proyección laboral. La otra, para relacionarnos con nuestros amigos y familiares.

Es fundamental su manejo, sobre todo para lograr mantener un equilibrio en estos aspectos de la vida de toda persona. Hay que recordar y siempre estar al pendiente, pues la reputación online es muy difícil construirla y un paso en falso, cualquier mensaje inadecuado, puede dar al traste con ella.

Es importante no mezclar los contenidos y mensajes entre una y otra cuenta. Olvídese de los saludos y mensajitos jocosos o chistes en su cuenta profesional, allí solamente debe tratar sus asuntos laborales.

Tales cuidados evitarán las polémicas que pueden surgir al emitir una opinión personal con quienes sólo debe tratar asuntos de índole profesional o laboral.

Es preciso conocer a su audiencia, por tanto, maneje los criterios de privacidad. Facebook, por ejemplo, brinda esa posibilidad. Por otra parte, el sentido común es muy importante, tenga criterio. La reputación es fundamental. Si tiene dudas acerca de un mensaje, lo mejor será abstenerse. 

Recuerde que hay muy delgada línea entre usted y su organización, sobre todo si usted es su propia marca.

Prevenir es mejor que lamentar. Mantenga sus cuentas seguras. Los hackeos son ahora cuestión muy común y hay que estar ojo avizor con los intrusos. Cambie constantemente sus contraseñas. Y, atención, no use la misma clave de entrada en sus todos sus perfiles.

Piense cuidadosamente a la hora de emitir mensajes. Recuerde que lo que en la web se vierte, pues en la web permanece para siempre. El que usted borre un mensaje no significa que haya desaparecido. Y si usted ya ha alcanzado alguna popularidad, muchos ojos permanecer atentos a lo que diga y haga. 

Una captura de pantalla será suficiente para inmortalizar esa metida de pata o error que haya cometido.

Mantenga un filtro en todo momento. Reflexione muy bien antes de publicar, medite sus palabras, sobre todo si ya ha cometido algún error.

No maneje sus cuentas personales en el mismo gadget o use su celular para las cuentas privadas o personales.

Y resaltamos lo de la ubicación de las cuentas en el mismo gadget o dispositivo, pues sería muy fácil equivocarse y los errores sencillamente pueden costarle su prestigio, el trabajo y hasta su marca u organización.

Y repetimos, tal vez lo mejor sea no publicar un mensaje u opinión, así sea en su cuenta personal para evitar filtraciones indeseadas.

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viernes, 20 de enero de 2017

¿Cómo actuar ante las crisis de marca en las redes sociales?



Por Raúl Gorrín.- La dinámica diaria lleva a que las organizaciones deban enfrentar constantemente problemas e inconvenientes, es normal, y lo procedente es acometer acciones para resolver y superar los hechos fortuitos.

Lo prudente, es contar con planes dirigidos a superar los imprevistos, es decir, hay que ser previsivos y estar equipados con las herramientas y estrategias para contrarrestar y aminorar los efectos de las crisis.

Uno de los escenarios en los que pueden ocurrir estas crisis son las redes sociales, dado el auge que éstas han adquirido en los últimos tiempos. Las organizaciones y marcas están presentes en el mundo online impuesto por la era de la digitalización, pues no hacerlo es condenarse al anonimato o, peor aún, a la desaparición.

Las redes sociales son una excelente herramienta para la promoción de las marcas.

Los contenidos se han impuesto como las vías expeditas para la interacción organización-cliente orientados a la comercialización, promoción y servicio al cliente que son replicados a través de las redes.

Pero así como el intercambio puede ser positivo —y así ocurre en la mayoría de las ocasiones— también puede ser negativo.

La característica de la inmediatez de las redes sociales hace que, conforme se conozca lo bueno, pues también se conozca lo malo. Por tanto, la reacción ante las crisis que se producen en las redes debe ser inmediata, antes de que, como la pólvora, se propague y haga explosión.

Es preciso el monitoreo constante de las redes sociales, por cuanto todo lo que allí se diga puede ser generador de hechos muy buenos, como ya dijimos, pero también de circunstancias muy malas, como también hemos apuntado, y en este último caso hay que actuar con rapidez para evitar que el candelero que se provoque acabe con la marca.

Ante las crisis, lo primero es dar la cara y nunca pretender hacer como si nada ocurriera. Eso denota irresponsabilidad y esta actitud sólo podría agravar el asunto. No discuta con los usuarios, acepte los hechos con humildad y muestre su disposición a resolver el entuerto. Busque aclarar lo sucedido y resuelva las inconformidades.

No baje la guardia cuando se haya calmado la crisis. Por el contrario aplique correctivos para que no se repita la situación indeseada. Acérquese al afectado, interactúe de manera positiva con él y hágale saber que es una persona muy importante para la organización. Ponga las fichas de su lado del tablero.

Cuando ya las aguas hayan recobrado su nivel, retome el ritmo normal y manténgase atento para que una situación similar no vuelva a repetirse.

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