martes, 17 de enero de 2017

Conocerse a sí mismo identifica capacidades gerenciales



Por Raúl Gorrín.- Entre la diversidad de enfoques de la psicología positiva se destaca el estudio del funcionamiento óptimo de las personas en el contexto laboral como una variable para propiciar empleados a gusto y felices; al mismo tiempo ayuda a identifica potencialidades en el ser humano para desempeñar cargos empresariales como los es el caso de los directivos.

Ocupar el cargo de gerente empresarial, como para cualquier otro puesto, se requiere unas determinadas habilidades.  Para desempeñar de manera eficaz las funciones directivas, necesitarás descubrir, en primer lugar, cuáles son estas habilidades gerenciales y, en segundo, reflexionar sobre las habilidades propias. Sólo así podrás averiguar si efectivamente posees las destrezas necesarias para convertirte en director.

Sólo aquellas personas que realmente se conocen, podrán analizar qué habilidades poseen, valorar en qué grado e identificar cuáles necesita potenciar o desarrollar para poder mejorar como director.
Sin embargo, en este análisis debes ser realista y sólo así podrás alcanzar tus objetivos laborales y ayudar a la empresa a crecer y avanzar.

El enfoque positivista identifica las habilidades más valoradas en un directivo el conocimiento de métodos, estrategias y técnicas de gestión, es una habilidad indispensable para la gestión de empresas, sin embargo, no es la única que se te exigirá. Cada vez cobra más importancia otro tipo de destrezas, en las que la personalidad y sus competencias ponen en juego sus conocimientos son básicos.

La lista de habilidades deseables es larga y extensa. No obstante, algunas de las cualidades más valoradas, tanto por los empresarios e inversores como por los trabajadores, para ejercer como gerentes empresariales son:
·     capacidad de liderazgo, de negociación, comunicación, escucha, organización, gestión de talento, del tiempo, del riesgo, innovación, empatía, análisis y capacidad para toma de decisiones.
·   
Autopercepción

El auto conocimiento, o conocimiento que cada persona posee de sí mismo, es un proceso lento, pero clave en el desarrollo personal y, por lo tanto, también en el profesional. Gracias a él, la persona se reconoce como un ser  único, con unas características y cualidades propias, positivas o negativas, que le diferencian de los demás.


Las personas con una elevada autoestima pueden tener un conocimiento real y honesto sobre sí mismo, sin embargo, también pueden tener una percepción irreal que les lleve a pensar que son candidatos idóneos para determinados puestos, cuando en realidad no es así.

Por otro lado, las personas con una baja autoestima, suelen negar y esconder sus verdaderas habilidades y no dejan desarrollar todo el potencial que poseen lo cual es un fuerte obstáculo para su desempeño laboral.

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lunes, 16 de enero de 2017

Comunicación eficiente: ¿Cómo lograrla?



Por Raúl Gorrín.- Comunicarse es vital y saber comunicarse lo es aún más. La comunicación efectiva es aquella que logra la respuesta que procura, la que permite el entendimiento y comprensión de las partes que intervienen en ella.

En los actuales tiempos esto no es sencillo, por cuanto las personas permanecen atentas a sus asuntos, a su trabajo, a sus labores y por tanto, los mensajes deben estar muy bien estructurados de tal manera de poder llamar su atención y concentración.

Es menester la claridad del mensaje para que no haya equívocos ni malentendidos.

La vida de las personas y el funcionamiento de las organizaciones son impensable sin comunicación. Cuando no hay entendimiento se tiende a culpar al otro de lo que son nuestras propias responsabilidades.

Para que las comunicaciones sean eficientes y efectivas hay que dejarse giros innecesarios, hay que ser concretos, pedir las cosas llanamente y de forma amable. Eso sí, desde la posición de jerarquía es conveniente que quede claro que se trata de una orden, así no habrá confusión en el papel que cumple cada quien.

Hacer juicios a priori es un error garrafal. Nunca hay que sacar conclusiones antes de que se produzca un intercambio de ideas o puntos de vista entre las partes. Tampoco hay que poner palabras en donde no las hay. Recuerde que el entendimiento parte de la verdad y del conocimiento que de ésta tengan todos.

No hay que dar por hecho lo que aún no ha ocurrido, así que las conjeturas olvídelas por completo.
Los mensajes tienen que ser digeribles, como ya apuntamos, dichos usando las palabras precisas y más adecuadas.

Es imprescindible enfocarse en que el mensaje emitido llegue en el momento preciso y de la manera adecuada a su destino. Use las palabras clave para no equivocarse en las directrices que quiera dar. Si algo hay que hacer para lo antes posible, sencillamente es algo urgente y esa es la palabra que mejor lo describe.

Ponga atención a los detalles por más insignificantes que estos parezcan, hacerlo puede marcar la diferencia, pregunte cuando no tenga algo claro y pregunte a la otra parte si todo se ha entendido correctamente si es usted el que emite las direcciones.

Escuche primero y responda después, de manera que la otra parte tenga tiempo suficiente para decir todo lo que tenga que decir.

No deje cabos sueltos, asegúrese de que todos los puntos del asunto que esté tratando hayan quedado cubiertos y suficientemente explicados.

Luego de la exposición inicial proceda al intercambio de ideas y opiniones, así como de consultas.
Utilice el volumen y tono adecuado de voz.

Ahora, adelante, comuníquese con efectividad.

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Empleo inclusivo: Una realidad que se impone a las organizaciones



Por Raúl Gorrín.- No es caridad, ni una obra buena que se hace para ganar indulgencias, no, es una imperiosa necesidad de la sociedad, una exigencia que deben plantearse todas las organizaciones: el empleo inclusivo.

Comencemos por definir el empleo inclusivo como el puesto de trabajo o la actividad laboral que está dirigida o adaptada a aquellas personas que tienen algún tipo de limitación o discapacidad, sea esta de tipo físico, intelectual, emocional, etc.

Hay que advertir que el empleo inclusivo no es igual al negocio inclusivo, pues mientras el primero tiene que ver con el poner en práctica medidas para mejorar la empleabilidad de un sector con algunas peculiaridades físicas, intelectuales, etc., el segundo está referido a los proyectos empresariales que incluyen a un grupo con dificultades económicas o de inserción, pero el cual no necesariamente sufre limitaciones físicas o psicológicas.

La era digital y sus avances ha permitido que el empleo inclusivo, el cual no es una novedad sino de vieja data, haya experimentado un gran auge pues, por un lado, ha facilitado el que se impartan cursos y programas de adiestramiento ya sea de manera presencial o por videoconferencia o teleformación, con miras a brindar una mejor calificación a estos colectivos en management o dirección de empresas.

Por otro lado, la transformación digital a través de la popularización del teletrabajo o trabajo a distancia vía internet ha facilitado la incorporación de profesionales jóvenes y senior con limitaciones que ahora pudiendo trabajar desde su casa han vencido una serie de barreras, entre ellas las arquitectónicas.

La propia búsqueda de empleo ya es mucho más fácil para las personas con alguna discapacidad, gracias a la facilidad de las comunicaciones digitales. Los avances en este sentido han sido muy grandes, por cuanto ahora existen portales creados para la búsqueda de empleo para personas con discapacidad.

Un debate se mantiene respecto al tema y es que algunos consideran que implementar medidas que favorezcan el empleo inclusivo puede generar mayores diferencias y promover más desigualdad.

Lo cierto es que el empleo inclusivo es una gran necesidad dado el alto porcentaje de personas con discapacidades que es necesario incorporar a la vida productiva. Esta es una realidad ante la cual las organizaciones no pueden permanecer indiferentes.


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domingo, 15 de enero de 2017

Emprender: El error de crear falsas expectativas


Por Raúl Gorrín.- Emprender es toda una aventura en la que el emprendedor pone todas sus expectativas y esperanzas, se llena de sueños y se plantea escenarios en los cuales la organización que se dispone crear o ya creó le cambiará la vida.
Entre todas esas expectativas que algunos se plantean están aquellas que sobrepasan los límites de lo real, que dibujan situaciones inexistentes, meras ilusiones alejadas de la verdad como el creer que el nuevo negocio lo convertirá en millonario.
Y sí, efectivamente las estadísticas apuntan que las personas que se deciden emprender son más felices porque hacen lo que les gusta, mejoran su condición económica, viven mejor pero, sólo en algunos casos llegan a obtener grandes fortunas cuando venden sus negocios, joyas de la innovación y la creatividad, por varios millones de dólares.
Pero esto no ocurre con todos los emprendimientos, los cuales pueden ser muy buenas propuestas pero no son la fórmula para ser milmillonario.
Esto es necesario tenerlo muy claro y aunque la idea de iniciar un negocio no es hacerlo lleno de pesimismo es estar claro de que todos los escenarios son posibles. No pocos negocios fallan, muchos son los emprendimientos que quiebran al poco tiempo. Para que los negocios sean exitoso es preciso plantearse ideas creativas, sumamente innovadoras, atractivas y rentables.
La idea solamente es la primera parte de todo. Se requiere un plan de negocios y una estrategia enérgicos para para salir adelante.
Quienes logran hacerse millonarios a las primeras de cambio, son muy pocos. De hecho, en muchos de los casos hay mucho más de exageración de los medios de comunicación que magnifican este tipo de noticias.
Los emprendimientos requieren de mucha dedicación y trabajo. Sacar adelante cualquier emprendimiento lleva años de dedicación y esfuerzo, al tiempo de aprender a sortear los obstáculos que suelen muchos y muy diversos.
Por otra parte, si cree que al montar un negocio lo que toca es esperar que a fin de mes lleguen inmediatamente las ganancias, pues se equivoca de cuajo. Emprender requiere inversión y tener que abstenerse en muchas ocasiones de cosas que antes formaban parte de la rutina de entretenimiento. Tal vez deba sacrificar varias vacaciones entretanto se consolida su negocio.
Los emprendimientos traen cola, una serie de obligaciones, tales, como la compra de materia prima, pago de alquileres, pago de personal, impuestos, servicios, entre otros.
De hecho en la planificación de todo emprendimiento hay factores que no es posible medir en un primer término, tal como la aparición de un fuerte competidor o una nueva tecnología que cambia radicalmente la naturaleza de su producto y/o servicio.
Tener buenas ganancias en un negocio debe ir acompañado de una gran habilidad para las finanzas, de modo de que los ganado no se vuelva sal y agua en un santiamén. Ser rico además requiere de estrategia.
Por lo general las grandes fortunas son el producto de varias fuentes y no de un único emprendimiento. Es necesario buen ojo y criterio para reinvertir las ganancias de manera que se multipliquen.
Así que ponga firmemente sus pies sobre la tierra y dedíquese a luchar por su negocio, eso sí, sin llenarse de falsas expectativas.

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Haga reflotar su emprendimiento estancado



Por Raúl Gorrín.- Si bien la mayoría de las afirmaciones que sostienen que el 80 por ciento de los emprendimientos fracasan durante los primeros 18 meses de creadas han terminado siendo una especie de leyenda, sí es verdad que un buen número cierra sus puertas en los primeros cuatro años de haber sido fundados.

¿Por qué sucede esto?
Pues, primeramente por incompetencia en el manejo de los emprendimientos o startups, como también se les conoce. Hay mucho de falta de sentido común en la manera en que los nuevos emprendedores manejan sus negocios y esto es determinante en toda organización, ya sea una gran corporación o una pequeña tienda de tornillos.

Estar al frente de un negocio implica estar al pendiente de un conjunto de detalles que es necesario mantener funcionando óptimamente, tales como las ventas, el control de calidad, el buen servicio y atención al cliente, las estrategias de mercadeo, entre otros.

¿Qué hacer para evitar el fracaso de su emprendimiento o cómo sacarlo a flote si se encuentra estancado?
Veamos.

Lo primero que hay que hacer es evaluar con sentido crítico los productos y/o servicios de su organización. Anticípese, usted también es consumidor y tiene necesidades, así que prevea con tiempo las que puedan tener sus clientes aún antes manifestarlas. Implemente su propio laboratorio de innovación con el cual mantenga una permanente mejora de lo que le vende al público.

Sí, enfóquese en las ventas, pero no descuide la evaluación de sus productos y ver qué puede hacer para mejorarlos, sobre todo en tiempos de tanta competencia.

Se requiere inversión, tanto de tiempo como de recursos, en la constante revisión de aquello que expenden y la manera en que lo venden.

En segundo término, es preciso mejorar las técnicas de ventas, pues es menester observar con detenimiento el comportamiento de las clientela y los consumidores en general para saber cómo atenderlos, cómo venderles nuestros productos y/o servicios. Es imprescindible ponerse en los zapatos del consumidor y entender que más que bienes o servicios, la gente quiere soluciones para sus problemas y necesidades. ¿Qué queremos decir? Pues que al público le interesa no el martillo sino el clavo encajado en la madera sosteniendo lo que le interesa sostener. Más que el carro —por muy hermoso que le parezca— lo que quiere es poder trasladarse sin esfuerzo y con tranquilidad cuando lo requiera.

Por tanto, revise sus técnicas de ventas para ver qué está vendiendo usted y cómo lo está haciendo.
Conviértase en una mejor persona de negocios, algo que no es igual a saber vender o promocionar algo. Es cuestión de visión, de mirar en perspectiva, más allá de lo aparente y lo inmediato, más allá de lo que está ante sus ojos. Vaya más allá.

Sacar su negocio a flote nuevamente tal vez pase por establecer si está rodeado del mejor equipo de trabajo posible, si maneja adecuadamente la contabilidad y los presupuestos, si su estrategia de mercadeo es la adecuada para el tipo de clientela de su organización.

En fin, es cuestión de observación aguda.

Quien sabe de negocios, entiende la importancia de crear una cultura organizacional, de técnicas de motivación, sabe interpretar las variables del mercado y entiende al consumidor y sus necesidades.

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sábado, 14 de enero de 2017

Raúl Gorrín: Líder en lugar de jefe



Por Raúl Gorrín.- Estudios y especialistas lo confirman: Las organizaciones requieren ubicar en los puestos de dirección a líderes en lugar de jefes, personas que desarrollen empatía con los integrantes de sus equipos de trabajos y no comandantes que simplemente giren órdenes sobre lo que hay y no hay que hacer. Así de simple.

El pronunciamiento es a favor de un liderazgo más humano y la erradicación del jefe que emite órdenes en modo robot. Personas que desarrollen la emocionalidad, que se comuniquen realmente con sus empleados, que intercambien opiniones y modos de pensar y hacer las cosas, que transmitan valores, que establezcan nexos de identificación con quienes están a su cargo y estos con ellos. Todo ello como la verdadera clave para fomentar e incrementar la productividad y la rentabilidad.

Para los expertos, el liderazgo consiste en saber influenciar en la gente que se tiene alrededor, de tal modo que de manera voluntaria se proponga alcanzar los objetivos que el líder ha establecido.

De este modo se establece una diferencia fundamental entre jefe y líder, pues mientras el primero tiene autoridad sobre un grupo, el segundo inspira a los integrantes del equipo para que ofrezcan lo mejor de sí mismos y pongan todas sus habilidades al servicio del objetivo de alcanzar el beneficio de la organización.

Mientras el líder tiene visión de largo plazo, el jefe es cortoplacista y carece de convicción y coherencia. El jefe no tiene confianza en quienes le acompañan, ni los estimulan a que crezcan profesionalmente, no delega funciones pues no cree en los integrantes de su equipo de trabajo.

Mientras el líder se rodea de personas de talento, dispuestas a crecer y a aprender y con ganas de ser enseñadas, el jefe conforma sus grupos con segundones porque no quiere verse opacado y para él más importante es él mismo y no la organización.

Es fundamental que los jefes se transformen en líderes rápidamente, pues de no hacerlo las organizaciones corren el riesgo de perder competitividad.

El líder tiene unas habilidades que el jefe debe aprender, a saber, la tolerancia a la ambigüedad, la empatía, la confianza, la humildad, la compostura, la inteligencia emocional, entre otras. El dominio de estas facilita la toma de decisiones con alta solvencia emocional en situaciones demandantes.

El líder tiene que inspirar en los otros a partir de un ideal, de una visión, pero para inspirar es imprescindible estar inspirado, lo cual es posible solamente cuando se tienen convicciones superiores y se cree firmemente en ellas.


El líder convoca a los demás a participar de un mismo ideal.

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Ojo avizor con los defraudadores empresariales



Por Raúl Gorrín.- Así como su organización debe estar atenta a los movimientos del mercado, la estrategia de su competencia y las tendencias que en el ámbito de su acción se van imponiendo para poder estar a la vanguardia, también es preciso, más bien imprescindible, permanecer ojo avizor ante la posible presencia de defraudadores en el seno de su empresa o emprendimiento.

El defraudador empresarial comúnmente es un directivo de edad mediana que lleva unos cinco o seis años dentro de la organización a la cual está timando, según lo revelan los últimos informes especializados surgidos al respecto.

Y es que la figura del defraudador ha sido objeto de análisis, tanto por las autoridades, como por organizaciones que han visto el auge que estos han tenido y el daño que pueden llegar a causar en las empresas o emprendimientos en las cuales deciden acometer sus acciones.

Los especialistas han terminado elaborando un perfil del defraudador con base al estudio realizado en varios países. Las estafas y los fraudes cometidos por estos han sido estudiados para poder establecer cuál es la conducta de estas personas capaces de violar los controles internos de los negocios sin ser detectados.

El defraudador empresarial típico, de acuerdo al perfil levantado, tiene una edad comprendida entre los 36 y 55 años. Esto es un elemento importante, pues ello explica que por ser considerados como profesionales con experiencia, son ubicados dentro de las organizaciones en puestos de dirección, consejería y alta gerencia.

Por lo general se trata de directivos con una buena formación académica y con amplia experiencia reclutados por la organización en la que laboran desde hacía unos cinco o seis años. Este es otro elemento a tomar en cuenta, pues el tiempo les ayuda a tener un conocimiento amplio de la empresa o emprendimiento.

Se ha determinado que en un promedio que alcanza casi un 50 por ciento, los defraudadores tienen formación especializada en administración de empresas que les facilita el tener puestos de liderazgo.
El ubicarse en estos altos puestos dentro de la organización empresarial, les permite a los defraudadores el tener una amplia visión de la empresa, conocer el organigrama funcional, manejar los adelantos tecnológicos y digitales implementados y, por tanto, poder vulnerarlos o manipularlos. Esto —la manipulación del software de control financiero— pueden lograrlo bien de manera directa como indirecta.

Por lo general se trata de personas que alcanzan altos niveles de simpatía dentro de la organización, llegando a ser altamente apreciados por los integrantes de la empresa o emprendimiento.

Casi siempre que son descubiertos ocurre por denuncias, bien a lo interno como a lo externo, es decir por boca de un compañero o cliente, y muy poco por el control interno organizacional.

Las acciones delictivas de este tipo son cometidas generalmente por ambición, por deseos de lucro, pero también porque sencillamente es posible hacerlo por la vulnerabilidad de los sistemas de seguridad empresariales. 

Así que permanezca atento a la seguridad, control interno como al personal que forma parte de su organización. Agudice sus sentidos. Para evitar las sorpresas.

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