jueves, 16 de marzo de 2017

Cuide su reputación corporativa



Por Raúl Gorrín.- Las acciones de las organizaciones proyectan su imagen ante la colectividad, por lo que dependiendo de la valoración positiva o negativa que dichas actuaciones reciban por parte del público dependerá su reputación corporativa.

Pero para muchas empresas o emprendimientos lo que piensen los usuarios los tienen sin cuidado Para ellas, lograr vender en los mercados es lo único que importa y otorgan muy poca importancia, o nula, a las expresiones de rechazo que se realicen en contra de su proceder.

Se equivocan al menospreciar el parecer del público, pues, en términos comerciales, el peso del pensamiento del consumidor es de gran relevancia.

La mala reputación corporativa afecta notablemente a las organizaciones que la exhiben, por lo que sus posibilidades de triunfo merman conforme experimentan la mala evaluación por parte del público consumidor.

Ahora bien, pero ¿qué factores afectan la reputación corporativa?

Pues varias son las razones que pueden incidir en la valoración negativa de la reputación corporativa, siendo que en la mayoría de las oportunidades en que esto sucede se debe al quebrantamiento de los compromisos adquiridos adquiridos de manera tácita ente una marca y los consumidores.

Cuando las organizaciones o las marcas incurren en la falta de ética, son poco transparentes, los productos exhiben una manifiesta mala calidad  o se presta un pésimo servicio, cuando los procesos de compra se ven marcados por malas experiencias, son causa del deterioro de las relaciones de las organizaciones con los clientes.

Pero también factores externos pueden influir en la mala reputación corporativa, como es el caso en los que comienza a circular información negativa o falsa respecto a una marca o producto.

La competencia desleal también lleva a algunas empresas a acometer acciones que afectan al resto de las organizaciones del ramo.

Deben las organizaciones crear clara conciencia de que la reputación corporativa es fundamental para la estrategia comercial que pongan en práctica, pues de ella dependen elementos fundamentales como el impacto, la confianza y el posicionamiento de la marca en el mercado.

No es un asunto fácil el recuperar la reputación corporativa afectada por una mala valoración del público, pero tampoco es imposible y algunas acciones pueden ponerse en práctica para la reconstrucción de la imagen de la marca.

Ante una crisis de reputación lo pertinente es reaccionar inmediatamente a las solicitudes que formule la clientela. Esto es clave, el usuario que recibe una pronta respuesta a sus cuestionamientos siente que le están dando la atención que se merece. Obviamente, estas respuestas deben ir acompañadas de soluciones.

Las organizaciones tienen que asumir su responsabilidad cuando sea el caso. Basta de tratar de evadir el bulto. Cuando se comete un error lo mejor es admitirlo, dar la cara y proceder a solucionar la situación.

Es necesario acometer una revisión periódica de los procesos internos que guarden relación con la clientela y el producto y/o servicio. Es mejor prever que lamentar.

Desarrolle estrategias de relaciones públicas destinadas a dar a conocer la imagen de la marca. Esto debe ser permanente.

Lo que se dice debe ir en concordancia con lo que se hace, por eso debe vigilar que las actuaciones de su marca vayan acorde con las políticas establecidas y la imagen que se busque proyectar. Las estrategias comerciales y los procesos de ventas tienen que ser coherentes.

Por último, si usted era de los que creía que la reputación corporativa era un asunto de poca importancia, deshágase de esos preceptos y ponga manos a la obra para mejorar la valoración que el público tiene de su organización y sus productos.



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miércoles, 15 de marzo de 2017

Haz crecer tu negocio con estas verdades



Por Raúl Gorrín.- Podemos aprender de las experiencias de los demás, sobre todo si somos buenos observadores y sabemos escuchar, de esto estoy sumamente convencido.

Así comenzó mi camino empresarial, con mucho estudio y asesoría de expertos, observando y aprendiendo,

De toda esa experiencia, les comparto lo siguiente:

1.     Siempre tengamos y demostremos  automotivación
Es un estado mental que sólo nosotros podemos controlar y alimentar. Estoy convencido de que el saber motivarnos provoca que tengamos una mejor actitud, mayor seguridad, mayores ambiciones, ganas de crecer y simplemente nos acerca más a lograr ese objetivo. Lograr estar motivado y hacer que sólo dependa de ti, provoca resultados inmediatos.
2.  Siempre es mejor decir que sí aunque a veces no quieras
Desde luego que hay que medir riesgos y siempre hacerlo de manera inteligente, pero cuando se presentan situaciones en donde hay que irnos por el sí o por el no, he aprendido que es mejor decir que sí. 
3.  A veces hay que sacrificar la fiesta y los fines de semana
Si no estás dispuesto a hacer sacrificios entonces no te quejes por no haber llegado al resultado.
4. Si quieres avanzar y crecer, hay que leer
La información ahí está, es nuestra responsabilidad y obligación acceder a ella para aprender algo nuevo todos los días. Leer nos da mayor perspectiva y automáticamente aumentan nuestras posibilidades para lograr nuestros objetivos. Hay que dejar de poner pretextos y ponernos a leer. Les aseguro que leer siempre suma y nunca resta.
Por último les digo, hay que ser realmente sinceros con el negocio nos ayuda a tomar mejores decisiones. Agarra un papel y una pluma y escribe tus verdades, créeme que tú y tú negocio lo van a agradecer.

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martes, 14 de marzo de 2017

La importancia de los valores



Por Raúl Gorrín.- Entendemos por valores a las convicciones que las personas sienten profundamente y que las llevan a ser de determinada manera y no de otra, pues orientan su conducta y las decisiones que adoptan en la vida.

Cada ser humano construye de acuerdo a su experiencia su propia escala de valores y les otorga la importancia que requieren de acuerdo a su historia. Los valores varían conforme pasan los años y las personas se desarrollan.

Los valores le imprimen dirección a las aspiraciones de los seres humanos, aunque debemos advertir que no son exclusivos de las personas, sino que también rigen en las organizaciones y la sociedad en general.

Y es que los valores son pautas que marcan del rumbo del comportamiento de las personas y la sociedad.

Existen distintos tipos de valores, siendo que entre estos tenemos, en primer lugar, los valores personales, que son los que sustentan al ser humano en su vida.

Luego tenemos los valores socio-culturales referidos a los principios que determinan la conducta de las personas en el contexto de una determinada sociedad.

Los valores familiares, por su parte, tienen que ver con los valores o normas que rigen dentro del seno familiar y que permiten las relaciones entre sus miembros y de estos con el resto de la sociedad.

Los valores espirituales, entretanto, son pautas de comportamiento que operan en la relación de las personas con alguna deidad.

Los valores morales tienen que ver con los parámetros que hacen posible a los seres humanos el realizarse como personas.

Los valores materiales permiten a las personas satisfacer sus necesidades básicas.

Los valores organizacionales son los que definen a las organizaciones (empresas o emprendimientos) y las políticas que las rigen.

La importancia de los valores deriva del lugar y realce que las personas, las organizaciones y la sociedad en general les otorguen de acuerdo a su concepción y filosofía.

Se le otorga más o menor importancia de acuerdo a la historia, creencias, costumbres, formación, relaciones, de cada individuo o grupo social.

Entre algunos valores tenemos: honestidad, respeto, empatía, responsabilidad, paz, participación, justicia, igualdad, valentía, civilidad, legalidad, honradez, tolerancia, autodominio, amor, identidad, esperanza, templanza, innovación, éxito, inteligencia, sabiduría, independencia, amistad, diálogo, autoestima, gratitud, esfuerzo, integridad, humildad, equidad, solidaridad, disciplina, creatividad, entre otros.


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lunes, 13 de marzo de 2017

Fomente el compañerismo entre sus trabajadores



Por Raúl Gorrín.- En los centros de trabajo pasamos gran parte del día compartiendo la jornada con un grupo de personas con los que, por tanto, hay que mantener la mejor de las relaciones.

Entre los integrantes de los equipos de trabajo, la cordialidad, la amabilidad, el buen trato y el compañerismo, son la fórmula perfecta para que esas largas horas se vuelvan gratas y sean una invitación para volver con entusiasmo al otro día a nuestro lugar de labores.

El compañerismo es una virtud que debe fomentarse en el ser humano desde los primeros años, en la educación temprana que se recibe, primero en el hogar y luego en la escuela.

Estamos hablando de un valor fundamental que no atiende, ni entiende, menudencias como la raza, credo, colores o ideologías. Ante el afecto nada de eso tiene peso y la camaradería se vuelve un deseo desinteresado que nos genera bienestar, placer, paz.

El compañero, el amigo, es a quien ofrecemos y nos ofrece su apoyo en circunstancias difíciles, quien con una sonrisa y una simple palmada en el hombro nos levanta el ánimo y nos impulsa a seguir adelante aun cuando estamos padeciendo una gran pena.

Es un asunto instintivo característico de los seres humanos, quienes desde niños buscan compenetrarse con sus pares, con aquellos que le son afines, con las personas con que se tienen motivaciones comunes y los mismos intereses y gustos.

Pero también el compañerismo surge con quien es complementario, con el que respetuosa y afectuosamente es capaz de decirle que usted estad equivocado o quien le expondrá puntos de vista absolutamente opuestos a los suyos.

Son relaciones surgidas de las diferencias, pero que se mantienen en el terreno de la tolerancia, el respeto, la convivencia.

En los equipos de trabajo seguramente habrá personalidades de diferente naturaleza y con distintos intereses, pero unidos por el objetivo común de producir en beneficio de la empresa y del trabajador mismo.

De que el ambiente sea llevadero, cordial, agradable, depende en buena medida el éxito de la gestión. Por eso todos deben remar en un mismo sentido y procurar el buen trato y la disposición a colaborar y al apoyo mutuo.

Se trata de un grupo con el toca pasar la tercera parte del día y, por tanto, con quien es necesario tener un buen trato.

Fomentar el compañerismo entre los integrantes de los equipos de trabajo y empleados en general, debe ser un objetivo fundamental de todo líder.

En aras de tener éxito en este cometido haga sólo críticas constructivas destinadas a solucionar y no a generar más conflictos; aprenda a escuchar a los demás y tome en cuenta las opiniones de los otros; respete los espacios y los puntos de vista de los otros así contradigan a los suyos; sea amable, cordial, trate a sus compañeros como le gusta ser tratado usted; comparta lo que sabe, ayude a quienes le acompañan. Recuerde que mañana la mano se la pueden tender a usted también.


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sábado, 11 de marzo de 2017

Gestión: Claves para el mantenimiento de su organización



Por Raúl Gorrín.- Para todo emprendedor, uno de los principales retos que debe enfrentar una vez ha superado todo el papeleo y diligencias que involucra la creación de un negocio, debe luchar a brazo partido para evitar que su organización caiga en el porcentaje de las iniciativas que fracasan durante los primeros años.

No es una concha de ajo este proceso de crear y mantener un emprendimiento.

Es imprescindible tener claridad respecto a ciertos conceptos que son claves para mantener su negocio a flote y sortear los vaivenes y los remesones con que le golpearán las duras circunstancias del mercado.

El mercado, como lo acabamos de decir, es una realidad cambiante que hoy puede ofrecer excelentes resultados y ya mañana todo cambia para sencillamente no hacer ni una sola venta.

En tal sentido, los emprendedores deben idear constantemente mecanismos que le permitan obtener ingresos complementarios a partir de su idea original, la cual probablemente sigue siendo magnífica, pero a la que hay que reforzar desde varios flancos.

Lo que tiene que hacer es mantenerse en movimiento, bregando pese a los momentos adversos y, como apuntamos, complementando su idea original con otras alternativas de negocio.

No deje nunca de prepararse, el estudio debe ser una constante en usted. El estudio le permitirá salir adelante cuando la creatividad no esté de su parte.

El estudio le facilitará, no solamente el estar al tanto de las novedades que rodean a su producto, sino que se mantendrá al día respecto a todas las áreas de gestión empresarial.

La organización y la planificación son vitales y para ello necesita tiempo. No pretenda hacerlo usted todo, delegue responsabilidades en su personal, confíe en ellos.

Los recursos humanos de su emprendimiento requieren especial atención, no descuide los aspectos relativos a este tema. En la medida de lo posible, no escatime en contratar a alguien especializado en lugar de encargar del asunto a la gente de administración.

Externalizar los servicios de recursos humanos también es una buena alternativa.

En cuanto a finanzas y administración, al igual que la anterior, requiere atención esmerada y especializada. Un gestor externo es buena alternativa si es un pequeño negocio online, pero si se trata de una pyme lo mejor será contar con su propia plantilla administrativa.

Digitalizarse será siempre una excelente inversión que, a la larga, redundará en mayores economías. Un buen software administrativo y de recursos humanos, así como de optimización de procesos será una plata muy bien invertida.

Mejore los procesos de su organización, no los descuide nunca pues ello redundará en mayor productividad y rentabilidad.

 En materia de mercadeo y ventas la asesoría profesional indicada  la adecuada que le diseñe una estrategia adecuada a su producto y cultura empresarial, que entienda su nicho de mercado y la naturaleza de sus producto.

No olvide la presencia online de su empresa, súmense a las redes sociales, diseñe una buena página web y cree un blog en el que los buenos contenidos sean la constante.

Los asuntos legales pueden en el caso de las pymes, reposar perfectamente en manos abogados independientes.

Ningún aspecto puede descuidarse cuando de emprendimientos se trata. Cada área es complemento de la otra y no hay ninguna que deba prevalecer sobre la otra.


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viernes, 10 de marzo de 2017

La importancia de los canales de distribución



Por Raúl Gorrín.- De nada sirve una excelente empresa que desarrolla el mejor de los productos y/o servicios si estos no pueden llegar adecuadamente a los mercados y, consecuencia, a los clientes.

Para que estos bienes lleguen a las manos del consumidor como debe esperar y aspirar toda empresa o emprendimiento, debe contar con unos buenos canales de distribución, que no son otra cosa que los conductos que sirven de enlace entre la clientela y los productores.

Establecer los canales de distribución es una tarea que debe desarrollarse en conjunto con todas las áreas de la organización, pues debe privar una absoluta organicidad que permite el fluido funcionamiento en cada etapa para que luego el producto final llegue adecuadamente a su destino.

Durante la etapa de diseño de los canales de distribución debe fijarse con absoluta claridad la cantidad de niveles o de intermediarios que intervendrán, siendo que tradicionalmente estos son el fabricante, el mayorista, el detallista y el cliente.

El cliente, el eslabón final de la cadena, será determinante a la hora de definir los canales de distribución más adecuados para llegar apropiadamente a este. Hay que tomar en cuenta el nicho de mercado al que pertenecen, los elementos demográficos y psicográficos para poder tomar la decisión que corresponda.

Hay que preguntarse por qué compra el cliente, cómo compra, dónde compra.

La cultura también es un factor a tomar en cuenta, pues no es lo mismo vender en la sociedad occidental que hacerlo en la sociedad oriental. Por tanto, las formas, los canales de distribución en uno y otro caso, variaran de acuerdo a las características de cada grupo.

Igualmente, los objetivos de la empresa o emprendimiento, también serán determinantes en la elección del canal de distribución, puesto que este tendrá que cumplir con los objetivos establecidos por la organización.

La naturaleza del producto es otro factor fundamental para definir el canal de distribución. Es decir, hay que tomar en cuenta el valor del producto, su tamaño, si requiere de refrigeración, por ejemplo, si es frágil y necesita de cuidados especiales, si es perecedero o imperecedero, entre otros aspectos.

Todos estos aspectos tendrán una incidencia distinta en los costos de distribución.

La cantidad de áreas a cubrir con el producto y/o servicio estará relacionado con la dispersión de la demanda y el tiempo que transcurre desde el momento que sale de la fábrica hasta que llega al consumidor.

La frecuencia de distribución es igualmente importante para determinar los canales de distribución de los bienes.

Y como en todos los procesos, la comunicación jugará un papel primordial para la buena operatividad de los canales de distribución.


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jueves, 9 de marzo de 2017

La estructura organizacional en los tiempos que corren



Por Raúl Gorrín.- Comencemos diciendo que la estructura organizacional es un elemento vital para toda empresa o emprendimiento, pues en ella se definen las características y la manera cómo está organizado el negocio. A través de ella se busca establecer la autoridad, jerarquía, cadena de mando, organigramas y departamentalizaciones, de los mismos.

En la actualidad, el dinamismo de los tiempos que corren exigen una estructura organizacional que responda a las demandas del mercado que rige hoy día, ser flexible e innovadora.

La estructura organizacional contemporánea se divide en estructura de equipo, estructura matricial, estructura de proyecto, estructura sin fronteras.

Veamos ahora en detalle.

La estructura de equipo plantea la conformación del negocio en grupos o equipos de trabajo en los que el empowerment o empoderamiento de cada integrante es fundamental en virtud de que no existe una autoridad de línea gerencial. El grupo hace el diseño del trabajo, determina las tareas a llevar a cabo y se hace responsable de la productividad individual y del equipo.

Luego tenemos la estructura matricial, en la cual se asigna un especialista por área para que trabaje en los proyectos que se proponga la organización. Dentro de esta estructura cada trabajador reporta al gerente de área y al gerente de proyecto.

La estructura de proyecto es una organización en la que los trabajadores desarrollan su labor por proyectos. En este modelo no existen departamentos o direcciones a los que los empleados retornen al finalizar el proyecto.

Las organizaciones sin fronteras funcionan sin jerarquías, descripciones de puesto ni geografía. Allí todos trabajan al mismo nivel, comparten ideas e identifican las mejores alternativas para la empresa o emprendimiento.

Ahora hablemos de los límites o fronteras que existen en las organizaciones, las cuales pueden ser verticales, que son barreras que se existen entre las capas o estamentos de la organización.

Los límites horizontales son lo que existen entre las distintas unidades de funcionamiento de la organización.

Los límites externos son las fronteras que rigen entre la empresa o emprendimiento y el entorno en donde se encuentran los clientes, los proveedores, etc.

Los límites geográficos son las barreras existentes entre las unidades de la organización ubicadas en diferentes países. Aquí rigen equipos funcionales autogestionados que se organizan en torno a los procesos de negocio centrales.

Entretanto, las organizaciones de aprendizaje son instituciones en las que no predomina un diseño de organización específico, sino que las empresas o emprendimientos cambian continuamente porque todos miembros juegan un papel activo en la identificación y solución de los problemas.


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